Uff, menos cuarto, date prisa.
-Adiós mamá. Mmm... ¡Ya volveré!
Bah, siempre llega tarde, llego seguro. O a lo mejor no Alicia, yo que tú me daba prisa... Es verdad, date prisa.
Veo como pasa por delante de mis narices, corro, corro mucho. ¿Pero yo he corrido tanto alguna vez? Vale, ya estás dentro. ¡Dios! Con lo bien peinadita que yo había salido de casa, algo tenía que estropearlo. Ahí está ella, se ríe.
-Joder, casi no llego.
-Ya, te he visto -ríe- ibas un poco apuradilla...
En veinte minutos ya estábamos dando vueltas por Grancasa, buscando algo que, casi no encontramos. Porque la vida es así, cuando quieres algo y llevar dinero para comprarlo no hay nada que te guste, y cuando sólo vas ''a mirar'' todo, absolutamente todo te gusta. Sí, la vida y las mujeres somos así.
Al final lo encontramos, me esperaba algo mejor, pero no está nada mal.
-¿Qué hora es?
-Y media, no nos da tiempo...
El bus no llega, y nosotras tampoco llegamos al bus. Cuando llegamos a la zapatería el autobús ya ha salido. Cogeremos el siguiente.
-Venía para arreglar las tapas de los botines...
-Perfecto cariño, me das tu nombre y para mañana los tienes.
-Pregúntale cuánto cuesta, -susurrando- que le preguntes que cuánto cuesta...
-¿Cuánto cuesta?
Salimos de la tienda y nos dirigimos hacia McDonald's.
-Tía, que la mujer era un poco mayor, pero no creo que estuviera tan sorda como para no oírte...
-Pero qué va, si te lo he dicho bajito.
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