Ponte guapa, sáca tus tacones, mídelos y asegúrate de que superan los diez centímetros. Póntelos y pierde el equilibrio, hasta que te canses de andar como un pato mareado, y comprende que tú también puedes deslumbrar. Ponte el vestido más corto y apretado que tengas. Vístete del color que menos le guste a tus padres, píntate, hazte un peinado que otras jamás se harían, pero que les haga morirse de envidia. Sumérgete en ese ritmo repetidizo que se hace contigo, y produce un pitido en los oídos cuando vuelves a casa. Haz que tus pasos suenen a pesar del volúmen de la música, pídete algún cubata de más y ponte lentillas del color del Malibú. Llega tarde a casa y dí que no volverá a pasar. Pero repítelo cuantas veces puedas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario